Región volcánica de Eifel / Renania del Norte-Westfalia y Renania-Palatinado (Alemania)

SUBIENDO VOLCANES / Jordi Maqueda / 


Eifel es una región volcánica situada al oeste de Alemania, en los estados de Renania del Norte-Westfalia y Renania-Palatinado que geológicamente pertenece a la «provincia volcánica cenozoica de la Europa Central. Hace aproximadamente 150.000 años, el interior de la tierra escupía lava hirviendo aqui. Desde 2012 se realizan excursiones: las llamadas rutas geológicas. Una visita guiada por el volcán apagado en Bausenberg donde se muestra el volcanismo de la región volcánica de Eifel. Maars, géiseres y cráteres en la región del Eifel seduce, con sus paisajes.

Eifel - Maars 

Hace casi diez mil años que no se produce una erupción en el Eifel volcánico, pero eso no significa que los volcanes estén extintos. La cadena montañosa baja de Eifel,  formada por la actividad volcánica en el periodo cenozoico, tiene una buena variedad de opciones y sorpresas para sus visitantes. Este lugar, que está ubicado entre Colonia, Tréveris, Aquisgrán y Coblenza, ha logrado mantener la belleza natural y fresca de sus paisajes y eso es precisamente lo que lo hace tan atractivo para los turistas.

Cuando las violentas y misteriosas fuerzas que se encuentran dentro de la tierra decidieron salir al exterior hace muchos años, emergieron justo en donde se encuentra la cadena volcánica de Eifel, dejando toda una red de maars, que son lagos en los cráteres, que son conocidos como los «ojos azules» de Eifel, y que se pueden ver en las tomas aéreas a esta región.

Sin duda, la bella Eifel una región volcánica muy viva que nos seduce con un viaje diferente en busca de sus secretos más impresionantes.  Toda una extensa zona que ocupa la parte central del occidente de Alemania, junto a las fronteras de Bélgica y Luxemburgo, es lo que conocemos por Eifel. Una región, a caballo entre los estados de Renania del Norte-Westfalia y Renania-Palatinado, marcada por una actividad volcánica que se pierde en el tiempo pero que aún en la actualidad presenta evidencias de estar muy viva.


Son más de diez mil años los que han pasado desde la última erupción producida en estas tierras, pero los temblores asociados a esta actividad son parte del presente cercano. No obstante, algunos de los volcanes siguen activos en la actualidad, aunque con un riesgo muy reducido.

Parque Nacional Eifel

Mucho más palpable son las huellas de todas esas turbulencias volcánicas, que han modelado un paisaje en el que son fácilmente distinguibles algunas de las más típicas formas que produce esta actividad.

Cráteres, géiseres, lagunas cratéricas con origen en los característicos maars, estratovolcanes de relativo tamaño y multitud de pequeños conos son habituales en alguna o varias de las tres divisiones geológicas de Eifel: Westeifel, Hocheifel y Osteifel.

Estratovolcán Hohe Acht 

En todas ellas resulta fascinante observar algunas impresionantes muestras de esta actividad, como el estratovolcán Hohe Acht, de casi 750 metros de altura; o el espectacular géiser de la población de Andernach, junto al río Rin en el norte de Renania-Palatinado, un chorro que alcanza los sesenta metros de altura gracias al dióxido de carbono, constituyendo el géiser de agua fría más alto del mundo.

Géiser en Andernach 

Pero si hay un espacio que ejemplifica como pocos el desarrollo geológico de esta región ese es el Parque Nacional Eifel, un entorno protegido de 110 kilómetros cuadrados situado aproximadamente a una hora por carretera desde la localidad belga de Lieja.

El único parque nacional del estado federal de Renania del Norte-Westfalia, creado hace casi dos décadas, se une además con la creación en 2004 del Parque Geológico y Natural de la Unesco. Dos nombramientos que no pueden ser mejor carta de presentación para conocer los secretos del vulcanismo en esta zona.

 cultura

Con respecto a la cultura, esta zona montañosa baja tiene mucho que ofrecerte, en especial porque allí los Celtas y los Romanos dejaron sus huellas. Puedes ver unos mosaicos hermosos en la villa romana cerca Otrang que son unos de los recuerdos que quedaron de las épocas romanas. Durante los siglos séptimo y octavo, los monasterios en Prüm y Echternach fueron fundados y desde allí empezaron a influenciar la cultura de forma científica, religiosa y económica.

A pesar de que esta región en algunos tiempos fue considerada pobre, con muy poco que ofrecer aparte de los lagos de los cráteres, las épocas modernas han logrado transformar esta región. Lo mejor es que lo que no ha logrado cambiar es esa belleza natural de sus paisajes, así como su núcleo, el Volcán Eifel que lleva extinto más de 10.000 años.

Esta región es encantadora para ir a tomar caminatas. En tus paseos te podrás encontrar villas, palacios, riscos, lagos, castillos, abadías, cascadas y más de quinientos manantiales minerales que invitan a los visitantes a disfrutar de su deliciosa frescura. Además muchos maars, como el Lago Laach son en la actualidad muy populares entre los amantes de los deportes acuáticos.

La vasta región de Eifel, en Alemania, es en gran parte desconocida, a pesar de contar en su territorio con grandes maravillas, tanto urbanas como naturales. Uno de los principales motivos por los que sorprende tiene que ver con su esencia volcánica. Una característica que nos costaría atribuir al país germano, especialmente al encontrarse esta región junto a un sector del país ampliamente poblado.

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El Parque Nacional Eifel es el máximo exponente de la riqueza natural de esta región. Sus más de 240 kilómetros de senderos abiertos al visitante nos permiten admirar este tesoro vegetal y faunístico que, por si fuera poco, obtuvo hace pocos años el reconocimiento como Parque Estelar Internacional, concedido por la Asociación Internacional del Cielo Oscuro.

Considerado uno de los mejores puntos de toda Alemania para observar las estrellas, se trata de un verdadero oasis en mitad de las grandes áreas de contaminación lumínica de toda esta franja europea altamente poblada. Pero, al margen de todo ello, Eifel es una extensa zona cargada de paisajes rurales esplendorosos, bosques, granjas, castillos y pueblos medievales llenos de encanto.

Castillo Eltz 

Desde la conocida ciudad de Trier - donde las trazas del pasado romano son ampliamente visibles – en la parte sur de la región, no es difícil encontrar hacia el norte lugares que despiertan nuestro interés. Un claro ejemplo lo tenemos en el fantástico castillo de Eltz, uno de los más hermosos de toda Alemania, aunque no muy lejos de él, a tan sólo veinticinco kilómetros, la localidad de Monreal nos deja igualmente fascinados.

Monschau

Más al norte, y rayando con la frontera belga, la población de Monschau es otra cita imprescindible. Una joya histórica que pareciera sacada de una postal.

Bad Münstereifel

Mientras, a la misma altura pero en la parte oriental del Parque Nacional Eifel, nos espera Bad Münstereifel, una antigua villa balnearia que nos habla a través de sus aguas de la naturaleza volcánica de la región en la que nos encontramos.

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