GRAN RUTA Norte de África - Marruecos / Jordi Maqueda

Marrakech - Toubqal - Sidi Chamharouch - Dades - Todra - Skoura - Sáhara - Amassine -Tachakchte - Siroua   

Este Viaje me llevó desde Marrakech, pasando por Imlil, a ascender el Alto Atlas Marroquí (Jwel Toubkal 4167mtr) techo de la cordillera del Atlas y del norte de África; para luego viajar hacia el sur, al desierto de Erg Chebbi (Sáhara) entre Marruecos y Argelia, donde pasamos "Fin de año" entre Bereberes, recorriendo magnificas dunas; para finalmente,  ya en año nuevo dirigirnos al Anti-Atlas (en la región de Souss-Massa-Draa). Concretamente, esta última parte del viaje sería la más interesante, visitando el remoto macizo del Siroua: situado entre el Alto Atlas y el Anti Atlas, donde pasamos unos días recorriendo su fría meseta y el Morte Sirwa, o Siroua. 

Afueras de Marrakech

No lo negaré: cuando tuve conocimiento de que se estaba armando una salida al Monte Sirwa, me falto tiempo para contactar con el organizador. Pero ¿Qué tiene el Monte Sirwa? ―os preguntareis algunos. Pues así, a simple vista parece que nada. Ni siquiera para los amantes de coleccionar cumbres parece ser un lugar interesante: Se trata de un macizo escarpado y aislado, no demasiado alto: 10.000 pies, o 3.300m; situado sobre una árida meseta rocosa, en una región semidesértica, alejada de todo y muy fría, sobre todo fría en invierno. Pero, precisamente, en esta ocasión el propio macizo es lo interesante: más interesante de lo que a primera vista nos pueda parecer más allá de lo evidente y, por lo que muchos se acercan al lugar, sino todos: "a escalar un pico de 3330m". Lo cierto es, que el monte Sirwa es lo que hoy resta de un antiguo estratovolcán que data del Mioceno tardío o Plioceno. Un volcán enorme: muy alto, vasto y antiguo, de unos 11km de (Ø) que ha ido siendo desmantelado por la erosión, en el mismo lugar donde ahora emergen diques geológicos de formas caprichosas y terrenos de lava negra; y desde el que en un día claro, se pueden ver las montañas más altas del Atlas al norte, y el Desierto del Sáhara al sur.


Monte Siroua

A lo largo de todo el viaje tuvimos una gran fortuna con el tiempo, tanto en la montaña como en el desierto. Sol, nada de viento, ni una nube en el cielo, temperaturas frías pero perfectamente soportables durante la noche y hasta primaverales durante el día. Por desgracia, el atentado producido pocos días antes justo por encima de Sidi Chamharouch, y en el que dos chicas danesas fueron degolladas por terroristas, se dejaba sentir el ambiente: a la llegada, La montaña se veía triste y había controles policiales por doquier. Una verdadera lástima, y un golpe muy duro para la gentes del lugar. De todas maneras el mejor combate al terrorismo es ignorarlo, en la medida justa claro está, y no caer en alarmas ni cambiar de planes si no es estrictamente necesario.


Marrakech - Toubqal - Dades - Todra - Skoura - Sáhara - Amassine -Tachakchte - Siroua 

Imill & Toubqal 

Pueblo de Imill / Alto- Atlas (Marruecos)

Llegamos a Imill por la mañana tras pasar la noche previa en Marrakech, tal y como estaba previsto (1 hora en microbus desde Marrakech). Serían poco más de las diez de la mañana, cuando tras bajarnos del furgón y coger nuestros pertrechos, comenzamos el ascenso al refugio remontando el camino que nos llevo hasta Aremd a casi 2.000m (el pueblo más elevado del Valle de Imlil). Continuaremos por un sendero bien marcado y digamos que “bastante transitado” a través del cauce del río Isougouanne. Sé que es volver siempre a lo mismo pero, no puedo evitar comentarlo: “Mucha gente, demasiada para mi gusto” y, eso que estábamos a 5 días para fin de año y acababa de ocurrir un atentado en la zona: No es precisamente lo que el viajero tiene en mente cuando se plantea un viaje y a las montañas marroquíes. Pero, luego y si lo piensas mas tranquilo, ir a la montaña en España ―un fin de semana cualquiera― puede ser incluso peor. Es lo que tienen las modas y "hoy en día, la montaña es moda". 

Imagen del  Imill- desde el sendero al Toubqal/ Foto: Jordi Maqueda

Por suerte, la muchedumbre con los kilómetros fue pasando a segundo plano, en la justa medida en que el cansancio comenzaba a aparecer. Mientras tanto, yo no dejaba de sorprenderme con aquellas montañas, por su particular estructura geológica y color: del Toubqal y de todo el atlas (claro está), compuesto de una roca particularmente oscura ―también volcánica― resultado de grandes erupciones volcánicas en el pasado, y que con el tiempo han dado a este macizo su forma y aspecto actual.



Marrakech - Toubqal - Dades - Todra - Skoura - Sáhara - Amassine -Tachakchte - Siroua

 Skoura, Boumalne, Dades, Todra. 

 Una vez bajamos de las montañas pasamos la noche en Imill. Al día siguiente nos levantamos temprano, y volvimos a Marrakech: gran parte del grupo del Toubqal (Toubkal) volvió a España a pasar fin de año con la familia. Nosotros: el guía Pako, un compañero y yo mismo, nos quedamos uniéndonos en Marrakech a un segundo grupo que venía de Barcelona ―a pasar la noche de fin de año entre las dunas del desierto― , y con el que nos dirigiríamos al Sur, a Merzouga: la puerta del Sáhara.

Skoura
 Eviaje hasta el desierto sería largo, como no puede ser de otra manera. Es mucha distancia: un día prácticamente de Viaje por carreteras recorriendo pueblos entre estepa presahariana. Kilómetros y kilómetros nos esperaban ―más de 700 km―, con breves e interesantes paradas en las Gargantas del Todra y Dades; pero, primero de todo pararíamos en Skoura; donde se encuentra el mayor oasis del Valle del Dadès, a los pies de las Montañas del Atlas; una gigantesca arboleda en medio del desierto, con más de 70.000 palmeras, olivos, higueras, almendrales y granados y, donde paramos para disfrutar de una excelente puesta de sol: "la penúltima del año", antes de dirigirnos al hotel donde pasaríamos la noche, en Boumalne, a una hora escasa de Skoura.

Skoura

4 h 21 min (235,4 km) por N9


Boumalne
Cuando dimos por terminada nuestra parada en Skuora, nos pusimos en marcha: aún teníamos que cenar, y nos quedaba todavía una hora hasta llegar al hostal “Le Bleu Ciel” en la localidad de Boumalne Dades. Boumalne Dades es una localidad en la provincia de Tinghir, Drâa-Tafilalet: Justo en el borde de la meseta desértica, en la desembocadura del alto valle del Dadès (a más de 1500 m de altura). La mayoría de sus residentes, como los del valle del Dades, son bereberes.

 La cena esa noche estuvo fantástica, comimos, reímos y cantamos todos ―guías, clientes y trabajadores del local, y algún que otro extraño al ritmo de cánticos tribales: se sentía en el ambiente una felicidad manifiesta, pues nos esperaba al día siguiente un fin de año singular, entre las dunas del desierto. 

Cánticos y Música durante la cena en la Pensión

1 h 1 min (77,9 km) por N10


 A la mañana siguiente, con unas agujetas del demonio ―al menos en mi caso― nos levantamos y preparamos para reanudar cuanto antes la marcha, no sin antes hacernos la foto de rigor en la terraza de la pensión, por cierto: hacia un frió del Carajo.

Boumalne Dades.  Tinghir, Drâa-Tafilalet


Dades y Todra

 La garganta del Dadès es un profundo barranco o desfiladero de Marruecos localizado en el Alto Atlas, en el valle alto del río Dadès, entre las localidades de Msemrir y Boumalne Dadès muy cerca de donde habíamos pasado la noche. Desde la cima del valle se puede observar la carretera serpenteante junto a la garganta del río, que conecta con el valle de Msemrir. Las vistas desde este punto son espectaculares, y los conductores suelen parar para que el viajero disfrute de las vistas y del lugar, que desprende una tranquilidad pasmosa.


Dades, apenas amanecido


Dades es, sin ningún lugar a dudas, uno de los lugares más fotografiados de Marruecos, gracias al espectacular paisaje que podemos disfrutar desde lo alto de su mirador. El conductor, sintiéndolo mucho, no tardó en reanudar la marcha pues, aún nos quedaba más de una hora hasta nuestra siguiente parada: La garganta del Todra.

Después de poco más de una hor, por fin llegamos a Las famosas Gargantas del Todra: unos espectaculares cañones de rocas, que en su punto más alto presenta unos acantilados que superan los 100 metros de altura, con poco más de 20 metros de separación entre sus enormes paredes.


 Entre las enormes paredes de roca, baja un río semiseco de agua cristalina, que tiene su origen en la Cordillera del Átlas, éste va recorriendo su camino formando un esplendido oasis de palmeras y olivos, que se pueden contemplar desde los miradores situados entre las Gargantas y Tinghir.


A pesar de que el turismo ha hecho mella en el lugar, como en tantos otros sitios, se trata de un lugar extraordinario que por unos instantes nos hace sentir insignificantes Estas Gargantas son el paraíso de muchos escaladores. Se podían ver algunos grupos de ellos, algunos extranjeros y otros de gente del país que incluso te invitaban a que probases tus destrezas en las vías que ellos habían montado pero... como ocurriera con anterioridad, no teníamos demasiado tiempo, si queríamos llegar al desierto con la luz aún del día.


Marrakech - Toubqal - Dades - Todra - Skoura - Sáhara - Amassine -Tachakchte - Siroua


 


Marrakech - Toubqal - Dades - Todra - Skoura - Sáhara - Amassine -Tachakchte - Siroua

Jewel Sirwa o Monte Sirwa 

Tras el viaje Sáhara donde pasamos la noche de fin de año 2018 – 2019 y los interminables kilómetros de ir y volver, y de la dunas, nos quedamos un pequeño grupo para realizar la salida al Jebel Siroua. Pero, el Siroua está lejos, muy lejos en todos los sentidos... nos esperaba un largo trayecto en coche desde Marrakech, atravesando el Atlas hacia el Anti-Atlas, en la región de Sus-Masa-Draa ( سوس ماسة درعة) al sur del Macizo. 


Travesía,  N-10 Carretera del Gran Atlas Atlas 

Conforme dejábamos el atlas atrás, y nos adentrábamos por la N -10 en el Anti-Atlas (Sus-Masa-Draa) comenzamos a circular carreteras serpenteantes entre páramos infinitos en los que desaparecen sobre el horizonte. Puestos de artesanía y fósiles, se encontraban por doquier a un  lado y otro dela carretera. 


no haber poblaciones más allá.Pero las hay, solitarias, concentradas, auto-suficientes, relativamente grandes, ricas y pobladas, con niños, a diferencia de las poblaciones de montaña de la mayoría de Europa, donde – fuera de los círculos turísticos — solo pueblan viejos y la esperanza de vida se mantiene en un efímero y transparente equilibrio.



En este aspecto cada vez envidio más los años que los franceses nos llevan ganados en la cultura de montaña. Nosotros todo es a lo más fácil, seguro y famoso. Al Toubkal paladas de gente, otros destinos …. Desconocido = a no interesante. Nos falta aún años, muchos años de transitar por distintas montañas del mundo, para paliar este grave y básico error de interesarnos solo por las más famosas, o lo que es más triste, interesarnos por aquellas que les interesan a los “otros”. A pesar de su relativa poca altura, (lejos está de los 4mil metros del Toubkal, apenas asciende algo más de los 3.300 m) siempre tiene nieve en las cumbres durante el invierno y la primavera. Tiene un microclima mucho más seco que el Atlas, pero a la vez frío y continental. De hecho cuando nosotros visitamos la montaña a duras penas estaba cubierta por una capa de más de un palmo de nieve, pero la misma estaba dura y uniforme, con lo que aparentaba estar mucho más innovada de lo que realmente estaba.

La primera tarde la pasamos en las cercanías de Tachakchte donde se sitúa el refugio en un recodo de la carretera. Visitamos el poblado tras la llegada. Los niños, curiosos y atentos a la novedad de ver algo tan extraño como los turistas, nos van siguiendo por las callejuelas de tierra de la población. Paramos a comprar en una pequeña tienda y no se me ocurre nada más que darles un gran paquete de galletas de chocolate para merendar. Al momento, ante nuestro asombro, se desata una verdadera batalla campal. Por suerte puedo arrebatar el codiciado paquete a los niños y dárselo a un mayor que, como puede, pone orden para repartir el festín. 


Al día siguiente un poco renqueantes y cansados empezamos a caminar en las cercanías de la población de Amassine, la cual nos sorprende con la colorida torre de la mezquita y la enorme Cashba (en su día hotel) que corona la población. Seguimos por terreno verde y a la vez árido, pasando por los Azibs Zan donde comemos. Un terreno casi abandonado ahora en invierno y que en otoño se llena de recolectores de azafrán, el oro rojo de la región. (pudimos comprar 1 gramo de azafrán por 2 dírhams, en Marrakech vale 8, en Europa ni idea de los que puede valer un gramo, pero seguro que varios euros). Por la tarde bordeamos el cresterio del Jebel Amszdour, traspasando el collado homónimo. Desde este elevado punto podemos ver al fin el Jebel Siroua en toda su magnitud. Descendemos por la tarde hacia la zona de los Azibs Iriri, pasando por unas curiosas cuevas bajo formaciones de basalto.

Llegamos con la tarde avanzada y dejamos escapar las últimas luces de día mientras descansamos dentro de una cabaña y nos preparan la cena. Me encantan estos lugares lejanos y rudimentarios, sin más comodidad que la luz de día que se escapa como la arena entre los dedos. Pasa el tiempo, baja la temperatura, todo es sobrio y austero. Llega la cena caliente, reconfortante, apetitosa, impregnada de los olores de antaño. Tras ella el calor del saco, la dicha de descansar porque sí, solo porque al día siguiente nos espera una bonita y agradable ascensión.


El día de cumbre madrugamos menos de los previsto y salimos un poco tarde .. Moha se desespera… “siempre pasa lo mismo con los españoles… si fuesen franceses ya estaríamos a medio camino” (No lo dice, pero lo piensa … lo sé … con el tiempo ya somos casi hermanos, nos entendemos sin necesidad de hablarnos) No pasa nada …. El día es bello, tenemos horas y la montaña muestra su mejor cara… ¿qué más queremos? La subida a la cumbre es fácil pero variada, con un primer collado secundario, otro segundo más importante, una extensa pala y un altivo flaqueo en busca de la brecha final de la via normal. Los últimos metros transcurren por una breve y aérea trepada por rocas en bastante buen estado de salud. Hasta encontramos unos parabolts que nos permiten instalar un pasamano de seguridad. Fotos de rigor en la cumbre. Soberbio espectáculo en forma de enorme paisaje. En el imaginario otro proyecto futuro. La travesia Jebel Siroua – Jebel Toubkal. 12 días. Tiempo al tiempo.


Descenso de tarde. Sombras frías de enero. Todo parece quieto, inerte, el frio da esta frágil sensación. Al llegar a los Azibs nos espera la camioneta para volver. Pista larga donde las haya. Suerte que la realizamos sobre cuatro ruedas … se hubiese hecha eterna. Noche de nuevo en el refugio de Tachakchte. Sopa caliente, estancias gélidas. Vida austera. Hospitalidad Primitiva


ALTO ATLAS (Jwel Toubkal 4167mtr.),
DESIERTO de ERGG CHEBI (Sahara), 
ANTI ATLAS (Jwel Siroua 3620mtr) 


26 de diciembre Badajoz-Madrid Aeropuerto
27 de diciembre: Madrid- Marrakech. Noche en Marrakech. Pernoctación en hotel céntrico.

28 de diciembre: IMLIL - REFUGIO TOUBKAL (3.106 M)Después de desayunar nos trasladamos a Imlil (1 hora en microbus desde Marrakech) y remontaremos el camino que nos llevará hasta Aremd a casi 2.000 m. ( el pueblo más elevado del Valle de Imlil).Continuaremos por un sendero bien marcado a través del cauce del río Isougouanne, hasta llegar al " Marabout de Sidi Chamharouch" lugar de descanso a medio camino de los refugios del Toubkal para recuperar fuerzas. Alrededor de la pequeña mezquita del "Marabout" hallaremos multitud de tiendecitas de comestibles, bebidas frescas y "souvenirs". Nos llamará la atención la gran roca pintada de blanco del Marabout, ya que en realidad no hay nadie enterrado allí como se presta a menudo confusión, sino que es la morada de un "Espiritu benéfico protector".

29 de diciembre: MONTE TOUBKAL (4.136 M) – REFUGIO TOUBKAL La jornada comenzará a las 7:00. a media mañana - medio día estaremos en la cumbre del Toubkal (4167 m). Desde allí disfrutaremos de un extenso paisaje de montañas, destacaremos las del vecino macizo de los Ouanoukrim con varias cumbres de más de cuatro mil metros de altitud, entre muchas otras. En la lejanía hacía el sur divisaremos los macizos pre-saharianos del Siroua y del Anti Atlas, hacía el norte la extensa planicie del Haouz, donde se encuentra la ciudad de Marrakech. Regresaremos al refugio donde comeremos. Descenso por la tarde a Imlil donde pernocatremos. Duración de la marcha: 8-10 horas.

30 de diciembre: visita matinal a Tasserimoute. Comida en Imlil. Transporte a las Gargantas de Dades, donde pernoctaremos.
31 de diciembre: Por la mañana visita a las gargantas de Todra. Llegada al desierto de Sahara, donde pasaremos la noche entre las increibles dunas de Merzouga.
1 de enero: Transporte al Marrakech. Noche en un hotel céntrico de la ciudad.
2 DE ENERO: Salida de MARRAKECH por el collado de TIZI N TICHKA hacia TACHACOCHTE . Noche en refugio 4 horas y media de coche
3 DE ENERO: TACHOCOCHTE - AZIB N’IRIRI. Noche en tienda (2.400m) 4 horas de marcha
4 DE ENERO: Azib N’IRIRI- Ascensión a la cima del SIROUA (3.304 m.) y descenso hacia AMASSINE. Noche en tienda (2.100m) 6 horas de marcha
5 DE ENERO: AMASSINE - AZRZEGAN-Transporte a MARRAKECH –compras- cena- noche en hotel
6 DE ENERO: MARRAKECH. Traslado aeropuerto. Vuelo retorno a Madrid
7 de Enero: Madrid-Badajoz

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